Compuesto por Brandon Brown (ex-bajista de Full of Hell), David Bland y
Sam DiGristine (actuales miembros de la misma banda), Jarhead Fertilizer
nos muestra una mezcla de distintos estilos extremos, que van desde el
hardcore hasta el goregrind, pasando por death metal, grindcore y un
poquito de powerviolence.
Este trabajo arranca con el tema
título, que junto con el siguiente track "Trials and Tribulation" nos
presentan una mezcla repugnante entre riffs y voces de ultratumba a lo
death metal, repentinos blast beats a la velocidad de la luz inspirados
en el grindcore, y una sensibilidad hardcore considerable.
A
medida que avanzamos, oímos tracks como "Silence the Narc" y "Baptized
By Fire" que son puros blast beats deathgrinderos, la última
recordándome a Crossed Out por la batería completamente maníaca. Y
realmente no es ninguna sorpresa: antes de este álbum Jarhead Fertilizer
tocaban powerviolence puro y se nota bastante en dicho tema.
También
nos encontramos con slams, que por suerte no son tan genéricos como
podrían serlo, y tampoco son tan invasivos. De hecho, "Paranoia Seeping"
y "Embedded in Your Mind" son muy disfrutables, en parte porque tienen
slams muy jugosos.
Hablando del álbum en general, "Product of My
Environment" me recuerda a dos álbumes: "Symphonies of Sickness" de
Carcass, porque tiene secciones donde todo explota en un blast beat
inesperado pero no forzado, y además tiene su sensibilidad
deathgrindera; y "Secta del acantilado" de Sotana, porque logra mezclar
varios estilos del mismo ecosistema podrido. Como dije, mezcla cosas del
grindcore, del goregrind, del powerviolence, del death metal y del
hardcore. Y no es que eso sea algo extremadamente raro o innovador, pero
es muy satisfactorio escuchar un álbum que no solo es un tributo a esos
géneros, sino que también tiene algún que otro elemento interesante o
inesperado, y que además está bien compuesto.
Las estructuras de
las canciones están muy bien logradas, y se nota que la banda no quería
hacer solo los típicos tracks de un minuto con blast beats constantes,
sino que se preocuparon por componer temas más que coherentes. Este
trabajo se siente como un álbum, no como una colección de tracks
caóticos y ya.
Habiendo dicho todo esto, creo que no es un álbum
al que volvería muy seguido. Sí, es un álbum bien compuesto y tiene muy
buenas ideas, pero hay bandas que han hecho cosas más creativas,
incluso mezclando menos estilos. Pero eso no le quita mérito a este
álbum: si te gusta Full of Hell o el metal extremo en general creo que
este trabajo va a ser de tu agrado, y quizás algún que otro track
termine en tu playlist. Mi nota es un 72/100.
Escuchalo en Bandcamp, YouTube y Spotify. En cuanto a mí, me podés seguir en Instagram.

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