Mientras que Steven Wilson se aleja de los sonidos progresivos a los que
estaba acostumbrado antes, se escuchan dos voces. Una dice, con mucha
furia, "ESTE ÁLBUM ES UNA MIERDA!!!!!! STEVEN WILSON SE VENDIÓ Y AHORA
HACE MÚSICA PREFABRICADA Y SIN ALMA!!!!!!"; mientras que la otra voz
dice, cegada por el fanatismo, "ESTE ES EL MEJOR ÁLBUM DE LA
HISTORIA!!!!!! TE AMO STEVEN WILSON!!!!!!!!!".
Pero, de repente, se asoma una tercera voz... Se dice que es la voz del omnipotente y todopoderoso Pulverización Sonora, el dios de las reviews y todo lo que es auditivo. Mientras toma un sorbo de su chocolatada veraniega, se lo escucha decir, "che ta' bueno esto".
Yo sé que quizás no soy el más apto para reseñar este álbum, después de todo solo escuché a Wilson desde "The Raven that Refused to Sing", y jamás escuché un solo tema de Porcupine Tree. Pero mi interés por Steven pasa por otro lado: es el productor de algunos de mis discos favoritos de Opeth, y siempre me gustó su voz.
En "The Future Bites", casi que lo único que sobresale de Wilson es su voz, y la manera en la que las melodías vocales están armadas. Después de todo, este es un disco que casi que abandona cualquier sonido que haga acordar al rock, en favor de un sonido más popero y comercial. Ahora, esto es algo que se veía venir con el álbum anterior, "To the Bone", donde los sonidos electrónicos tenían un relativo protagonismo en algunos temas; pero es que en "The Future Bites" el protagonismo se lo llevan en casi todos los temas. De hecho, las guitarras cumplen más una función secundaria que otra cosa. Esto sería un gravísimo problema, si no fuera porque el ex-Porcupine Tree se las arregló para hacer del disco que nos compete hoy, una experiencia muy disfrutable, con relativa variedad y temas extremadamente pegadizos.
Si bien hay canciones que en teoría serían poco remarcables, como "King Ghost", que tiene un estribillo con melodías de sintetizador exageradamente clichés, o "12 Things I Forgot", que contiene versos con riffs de guitarra acústica muy típicos, se ven rescatadas por las melodías vocales de Wilson, que hace que los temas sean muy pegadizos e infecciosos. Otro ejemplo de esto es "Follower": ni bien termines de escucharlo se te van a quedar grabadas en la cabeza las palabras "follow" y "me", con algún que otro "oooh oooh" agregado.
Como dije más arriba, este es un disco variado, y los temas que destacan lo hacen por razones distintas. "Eminent Sleaze" es un tema con orquesta y una fuerte presencia del bajo que le da un leve tono funky, así como también un solo de guitarra que no quedaría para nada fuera de lugar en un disco viejo de los Red Hot Chili Peppers. "Man of the People" es un bellísimo tema nocturno con ecos en todos lados: en la guitarra, en los sintetizadores, en las voces, en todo; y queda muy pero que muy bien. "Personal Shopper" es una auténtica obra maestra, en la que Wilson se las arregla para hacer un tema pseudo-popero de casi 10 minutos sin que suene repetitivo, gracias a la gran cantidad de secciones y pasajes distintos, entre las que se incluye una transición spoken word interpretada por Elton John. Y por último, el tema que cierra el álbum, "Count of Unease", es muy calmo y triste, y contiene una linda parte instrumental que llega a ser muy atmosférica.
La voz de Steven es reconocible al instante, y cada tanto se tira algún falsete para alardear de sus grandes cualidades como vocalista. También hay algunas secciones donde su voz parece un instrumento más, como por ejemplo en las ya mencionadas "Man of the People" o "King Ghost". Sus letras en este álbum se centran en la introspección, y la crítica al consumismo y al poder. No son nada de otro mundo, pero tampoco son ofensivamente malas.
Otra cosa que vale la pena remarcar es que Wilson cuenta con la ayuda de muchos coristas en este álbum, como es su costumbre hacerlo, y debo decir que sin ellos (y ellas) este disco sería bastante menos disfrutable. Digo esto porque los coros le dan una variedad increíble a este trabajo, ya que diversifican mucho la parte vocal del álbum. Temas como "Personal Shopper" no serían lo mismo sin los coros.
Hubo muy pocas cosas que me disgustaron, "King Ghost" y la intro, "Unself", son probablemente los tracks más flojitos, el último siendo portador de un gran potencial que se vió arruinado por su escasa duración: tan solo 1 minuto. "King Ghost", como ya dije, es un tema bastante típico y a veces las melodías vocales parecen pertenecer más a un disco de Dream Theater que a uno orientado al pop. Y eso es todo lo malo... Ni siquiera son temas horribles, sino que simplemente no son tan disfrutables como el resto del álbum.
Entonces... ¿en qué quedamos? ¿Es "The Future Bites" una basura comercial? ¿O es un buen disco? Respondiendo a esas preguntas, les digo que si bien este último trabajo de Wilson es muy comercial, no es para nada basura. Además de que, con la excepción de tracks como "Follower", "Man of the People" y "Count of Unease", dudo que este disco sea del agrado del mainstream, mucho menos de los jóvenes. Si bien es un disco más simple y un poco más comercial, está muy bien logrado gracias a la diversidad de los elementos, la gran cantidad de invitados, y por supuesto la voz y las melodías vocales de Steven Wilson. El ex-Porcupine Tree podrá haber cambiado su sonido, pero se nota que su ambición por hacer buena música y experimentar con ella, sigue más que vigente. Este disco es fácilmente un 8, pero como me gusta hacerme el Metacritic, le voy a dar un 83/100.
Pero, de repente, se asoma una tercera voz... Se dice que es la voz del omnipotente y todopoderoso Pulverización Sonora, el dios de las reviews y todo lo que es auditivo. Mientras toma un sorbo de su chocolatada veraniega, se lo escucha decir, "che ta' bueno esto".
Yo sé que quizás no soy el más apto para reseñar este álbum, después de todo solo escuché a Wilson desde "The Raven that Refused to Sing", y jamás escuché un solo tema de Porcupine Tree. Pero mi interés por Steven pasa por otro lado: es el productor de algunos de mis discos favoritos de Opeth, y siempre me gustó su voz.
En "The Future Bites", casi que lo único que sobresale de Wilson es su voz, y la manera en la que las melodías vocales están armadas. Después de todo, este es un disco que casi que abandona cualquier sonido que haga acordar al rock, en favor de un sonido más popero y comercial. Ahora, esto es algo que se veía venir con el álbum anterior, "To the Bone", donde los sonidos electrónicos tenían un relativo protagonismo en algunos temas; pero es que en "The Future Bites" el protagonismo se lo llevan en casi todos los temas. De hecho, las guitarras cumplen más una función secundaria que otra cosa. Esto sería un gravísimo problema, si no fuera porque el ex-Porcupine Tree se las arregló para hacer del disco que nos compete hoy, una experiencia muy disfrutable, con relativa variedad y temas extremadamente pegadizos.
Si bien hay canciones que en teoría serían poco remarcables, como "King Ghost", que tiene un estribillo con melodías de sintetizador exageradamente clichés, o "12 Things I Forgot", que contiene versos con riffs de guitarra acústica muy típicos, se ven rescatadas por las melodías vocales de Wilson, que hace que los temas sean muy pegadizos e infecciosos. Otro ejemplo de esto es "Follower": ni bien termines de escucharlo se te van a quedar grabadas en la cabeza las palabras "follow" y "me", con algún que otro "oooh oooh" agregado.
Como dije más arriba, este es un disco variado, y los temas que destacan lo hacen por razones distintas. "Eminent Sleaze" es un tema con orquesta y una fuerte presencia del bajo que le da un leve tono funky, así como también un solo de guitarra que no quedaría para nada fuera de lugar en un disco viejo de los Red Hot Chili Peppers. "Man of the People" es un bellísimo tema nocturno con ecos en todos lados: en la guitarra, en los sintetizadores, en las voces, en todo; y queda muy pero que muy bien. "Personal Shopper" es una auténtica obra maestra, en la que Wilson se las arregla para hacer un tema pseudo-popero de casi 10 minutos sin que suene repetitivo, gracias a la gran cantidad de secciones y pasajes distintos, entre las que se incluye una transición spoken word interpretada por Elton John. Y por último, el tema que cierra el álbum, "Count of Unease", es muy calmo y triste, y contiene una linda parte instrumental que llega a ser muy atmosférica.
La voz de Steven es reconocible al instante, y cada tanto se tira algún falsete para alardear de sus grandes cualidades como vocalista. También hay algunas secciones donde su voz parece un instrumento más, como por ejemplo en las ya mencionadas "Man of the People" o "King Ghost". Sus letras en este álbum se centran en la introspección, y la crítica al consumismo y al poder. No son nada de otro mundo, pero tampoco son ofensivamente malas.
Otra cosa que vale la pena remarcar es que Wilson cuenta con la ayuda de muchos coristas en este álbum, como es su costumbre hacerlo, y debo decir que sin ellos (y ellas) este disco sería bastante menos disfrutable. Digo esto porque los coros le dan una variedad increíble a este trabajo, ya que diversifican mucho la parte vocal del álbum. Temas como "Personal Shopper" no serían lo mismo sin los coros.
Hubo muy pocas cosas que me disgustaron, "King Ghost" y la intro, "Unself", son probablemente los tracks más flojitos, el último siendo portador de un gran potencial que se vió arruinado por su escasa duración: tan solo 1 minuto. "King Ghost", como ya dije, es un tema bastante típico y a veces las melodías vocales parecen pertenecer más a un disco de Dream Theater que a uno orientado al pop. Y eso es todo lo malo... Ni siquiera son temas horribles, sino que simplemente no son tan disfrutables como el resto del álbum.
Entonces... ¿en qué quedamos? ¿Es "The Future Bites" una basura comercial? ¿O es un buen disco? Respondiendo a esas preguntas, les digo que si bien este último trabajo de Wilson es muy comercial, no es para nada basura. Además de que, con la excepción de tracks como "Follower", "Man of the People" y "Count of Unease", dudo que este disco sea del agrado del mainstream, mucho menos de los jóvenes. Si bien es un disco más simple y un poco más comercial, está muy bien logrado gracias a la diversidad de los elementos, la gran cantidad de invitados, y por supuesto la voz y las melodías vocales de Steven Wilson. El ex-Porcupine Tree podrá haber cambiado su sonido, pero se nota que su ambición por hacer buena música y experimentar con ella, sigue más que vigente. Este disco es fácilmente un 8, pero como me gusta hacerme el Metacritic, le voy a dar un 83/100.
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